Asana

“El cuerpo es nuestro templo debe mantenerlo puro y limpio para que el en él se aloje el alma”
B. K. S. Iyengar

Asana ( sánscrito आसन ), literealmente significa “postura”.

“Practicar las asanas correctamente implica algo más que la mera alineación física del cuerpo. Las posturas clásicas, cuando se practican con discernimiento y consciencia, hacen que el cuerpo, la mente, la inteligencia, los nervios, la conciencia y el yo se conviertan en un todo único con el cuerpo físico, pero en realidad influyen en los mensajes químicos que envía y recibe el cerebro, con la consiguiente mejora y estabilización de nuestro estado mental.

Una asana no es una postura que se realiza mecánicamente, si no que se trata de un proceso reflexivo en el que al final se logra un equilibrio entre movimiento y resistencia. El peso debe quedar redistribuido de modo uniforme entre músculos, huesos y articulaciones, y la inteligencia debe estar puesta a todos los niveles. Tiene que crear espacio en los músculos y la piel, e integrar la fina red de todo el cuerpo en al asana. Esto ayuda a los órganos de la percepción (ojos, oídos, nariz, lengua y piel) a discernir la sutiliza del movimiento. Esta conjunción entre los órganos de acción y los de percepción se produce cuando se alcanza una compresión subjetiva de la asana, y comienza, a través del instinto, así como del conocimiento, a ajustar sus movimientos correctamente.

Practique con dedicación. Déjese absorber del todo por la asana.

Una vez que ambos lados del cuerpo están simétricos, los sistemas circulatorio, respiratorio, digestivo, reproductor y excretor se liberan de las tensiones innecesarias. En cada asana, diferentes órganos se colocan en distintas posiciones anatómicas, en las que se comprimen y se extienden, se humedecen y se secan, se calientan y se enfrían. Reciben sangre fresca y se masajean, se relajan y se tonifican suavemente para lograr un estado de salud óptimo.”

Extracto de B. K. S. Iyengar, del Libro B. K. S. Iyengar, Yoga, El sendero hacia la salud holística